Oscuridad y verdad
La oscuridad, que todo lo ve. Menuda paradoja. ¿Quién puede ver en la oscuridad? Pero es cierto que en la oscuridad nos mostramos tal y como somos. Los secretos y momentáneas falsas identidades –a fin de cuentas, querer aparentar ser lo que no se es- se desvanecen cuando ya no hay luz ni persona vigilando esa pequeña parcela nuestra que más que intimidad, viene a ser como una especie de club privado al que solo nosotros tenemos acceso. En la penumbra engañamos, nos engañan, aparentan y aparentamos, pero en la oscuridad, nos sentimos libres completamente para ser lo que queramos ser. Lo realmente mágico es conseguir la oscuridad a plena luz del día. Sin ser oculto, sin estar escondido.