El comprar se va a acabar
Llegaba hace unos días a mis oídos. No me lo podía creer. ¡¡El actual premio Nobel de Economía 2006, Edmund Phelps, vive de alquiler!! Quise saber más, no podía entender como un genio en el manejo del dinero podía tirarlo de esa forma. Digo tirar, pues eso es lo que se comenta en la calle, en casa o en el trabajo. Siempre hemos escuchado ciertas expresiones relacionadas con lo beneficioso que resulta comprar, entendiendo esta compra como una inversión y no como una hipoteca de por vida y de vida en sí –dada la gran cantidad de sueldo que va a parar a tal gestión-.

Edmund no piensa comprar, ni siquiera con el millón y medio de euros que ingresa gracias al premio. Considera que ahora la vivienda está sobrevalorada y lamenta no haberse dado cuenta del boom inmobiliario que comenzó hace ya unos cuantos años. Son muchos estudios los que afirman que podrían bajar los precios, actualmente desorbitados, y en el caso de que no llegue a ocurrir, sí se puede asegurar casi con total garantía que la subida de precios tendría los días contados. Por mi parte, todo esto no deja de ser más que unos datos curiosos, pues no tengo ni para dar la entrada de un parchís.