Tengo un problema grave, pero que muy grave. Seguro que te suena de algo y es que siempre que me dicen que me van a llamar, siempre, siempre, siempre acaban por no hacerlo. ¿Por qué decirlo entonces?
Por supuesto, y dejando a la cinematografía aparte, siempre que oigas la macabra frase <<ya te llamaré>>, <<nos pondremos en contacto>> o alguna otra similar, intenta no hacerle demasiado caso pues seguramente te están engañando. Y es que ni estas “frases comodín”, aunque lleguen a calidad de promesa, terminan de convertirse en ciertas en la mayoría de los casos por mucho que te lo hayan asegurado.
Una persona, por lo general, si va a llamarte en realidad probablemente no lo diga o por el contrario, lo dirá de una forma que te asegura la llamada pero sin demasiado entusiasmo. No necesitará disfrazar la llamada apoyándose en esa especie de promesa de la que hablaba en líneas anteriores. Se percibe, hay conexión, te vas a tu casa muy seguro de que vas a oir el riiiing riiiing de la discordia –pudiéndose sustituir por el politono de moda–.
Señores, señoras, señoritos y señoritas que prometen, dejen de hacerlo ya de una vez. Dejen de alimentar con falsedad las esperanzas de aquellos que esperamos al otro lado del teléfono; ese que nunca sonará.
Basta pararse a pensar unos pocos minutos para darte cuenta de lo que hacemos más por aparentar que somos, tenemos, sentimos o cualquier otra acción, que por simplemente mostrar la realidad de lo que somos, tenemos o sentimos, por ejemplo.
Vivimos en una época llena de imágenes e ideas hechas patrones. Arque- y estereo-tipos que hacen que vivamos con esa especie de complejo de querer ser quien seguramente no seamos. ¿Por qué no criticar ciertos comportamientos que nos imponemos de forma, a mi parecer, absurda?
He comprobado, de primera mano, que en muchas ocasiones lo que parece ser acaba por no ser exactamente eso mismo; es más, en algunas ocasiones termina por ser casi lo terriblemente opuesto. Así, quien se empeña en hacerte creer lo feliz que está, podría hartarse a llorar todos los días por no ser tan feliz como tú, que también te has esforzado lo tuyo para que tu vida no parezca completamente falta de emoción ante tal vida de american film que tu amigo o amiga se ha trazado.
Poco a poco me estoy convirtiendo en lector habitual de los nicks que nos ponemos (todos) en el famoso programa Messenger. Por un lado, tenemos a los que publican su vida, cada uno con una intención distinta –que va desde los que cuentan todo aquello que les ocurre simplemente por considerarse grandes ombligos de su micro-mundo hasta los que buscan la reacción del otro al ver la indirecta mucho más que directa que ellos han escrito–, y por el otro, los que inventándose una “falsa personalidad” se van vendiendo de forma descarada como si de un producto comercial se tratara; entre los unos y los otros podemos encontrar un gran abanico de imágenes prediseñadas, la mayoría falsas, que ni ayuda –más bien dificulta– al bienestar común ni al entendimiento entre unos y otros.
Este último programa es un simple ejemplo de lo que nos ocurre. Hemos trasladado el mundo de la publicidad a nuestro día a día, con todo lo que ello conlleva. Nos convertimos así en un mercado continuo, donde elegimos lo que nos entra por los ojos y devolvemos en el momento todo aquello con lo que no nos encontramos completamente satisfechos.
Seguramente, todo esto te hará –o por lo menos deberá– darte cuenta de lo poco que vale la pena forzar la imagen que damos a los demás. Una vez más, se puede comprobar que lo natural vence a lo artificial y que vale la pena vivir con la imagen exportada que corresponde a nuestra personalidad, aún en estos tiempos que corren de futuro incierto de nuestro planeta.
Marilyn Monroe, uno de los mayores símbolos sexuales de los años cincuenta; polémica, provocadora y de muerte cuanto menos intrigante. Una mujer adelantada a su tiempo que dejaba a su paso una retahíla de mitos y excentricidades sobre su persona, sus costumbres, sus romances y sus actos. Pero, ¿qué pasaría si Norman Jean –Marilyn- hubiera sido española, nacida en los setenta y hubiera vivido su treintena con el inicio de nuestro siglo?
Nuestra amiga Norma no sería nada especial, por más que se operara el pecho o se enrollara con el famosillo de turno. Su fama no le daría para más de dos o tres programas de los que todos sabemos.
Sedujo al mismísimo presidente del gobierno en aquel tiempo. ¡Anda, cómo Mónica Lewinsky! Posó desnuda en una revista de gran tirada. ¡Qué revuelo formó! Bueno, bueno, ¿qué famosa no termina por prestarse a ello? Suerte tuvo ella de que hablaran de ella. Ahora, toda portada la olvidamos al día siguiente. Si es impactante, tardamos dos. ¡Tanto pecho acaba por marear!
Ahora hablemos de algo menos agradable, pero igual de importante para entender la importancia de la época en la que tuvo lugar todos los acontecimientos relacionados con Marilyn. Su muerte. La verdad sea dicha, con este tema todas mis neuronas se ponen a bailar la jota, y no solo por el morbo que suscita, sino por lo complicado de la historia. Entre lo que pasó y lo que se dice que pasó –ya sabemos todos como funciona eso de las versiones oficiales-, existen unas lagunas en mi mente de tamaño considerable. En fin, que si de muertes polémicas hablamos, los cinco dedos de mi mano se me quedan cortos si tengo que contar y recordar personajes famosos con muertes que ocuparon –y en algunos casos ocupan- gran espacio en la prensa. Cabe recordar a Lady Di, Lola Flores o la “bien, divinamente”, Carmina Ordoñez.
Podríamos seguir hablando de Marilyn y no poder parar nunca. Por muy vulgar que pudiera ser en el supuesto de haber vivido en el siglo XXI, es incuestionable su elegancia, misterio y sensualidad innata, que sobreviven al paso de los años en los recuerdos de todos.
¡No cualquiera llega al olimpo del espectáculo!
La oscuridad, que todo lo ve. Menuda paradoja. ¿Quién puede ver en la oscuridad? Pero es cierto que en la oscuridad nos mostramos tal y como somos. Los secretos y momentáneas falsas identidades –a fin de cuentas, querer aparentar ser lo que no se es- se desvanecen cuando ya no hay luz ni persona vigilando esa pequeña parcela nuestra que más que intimidad, viene a ser como una especie de club privado al que solo nosotros tenemos acceso. En la penumbra engañamos, nos engañan, aparentan y aparentamos, pero en la oscuridad, nos sentimos libres completamente para ser lo que queramos ser. Lo realmente mágico es conseguir la oscuridad a plena luz del día. Sin ser oculto, sin estar escondido.
Vaya pena podemos sentir si pensamos un día, por puro aburrimiento, mirar fotos del pasado. No sé qué empeño tenemos en revolverlo y actualizarlo. Que si mira esta foto, estos que ya no están y estos a ver si desaparecen ya, que si en esta época estaba más delgado/a, que si hay que ver como me traicionó este amigo, este otro nunca lo llamo y debería hacerlo, ¿Qué veía de bonito en esos pantalones de estilo incalificable?, ¿hace cuanto no me doy unas vacaciones?, etc. En fin, que por más que lo mires, le des las vueltas que quieras y disfraces de lo que lo disfraces, es muy difícil encontrarle el lado positivo. Y no me vale la felicidad de recordar tiempos memorables, puesto que viendo esas fotos, seamos realistas, nos damos cuenta que no fueron tan memorables y que permanecían mucho más bellos en ese hueco de nuestra mente, donde la memoria ha ido perdiendo su lugar y lo ha ido ocupando nuestra fantasía más astuta, que nos permite embellecer esos recuerdos, ahora ya, un tanto borrosos.
Difícil relación la nuestra. La llaman de amor-odio. Acaso, ¿es posible amar y odiar al mismo tiempo? El amor que siento por ti se alimenta de odio y así es su forma de crecer. Si amor y odio son opuestos, ¿odiándote no te estoy dejando de querer? Tal vez si no te quisiera, no te odiaría, pues no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, eso dicen. Y si no te aprecio, ni para mal, ni te odiaré ni te amaré porque no habrá sentimiento alguno por mi parte sobre ti. Entonces, ¿quién odia también ama? Quizás, el paso del amor al odio, como lo solemos llamar, no sea más que un cambio en la forma de amarnos. ¿Qué dirán los que ven el amor como solución a las guerras, si el amor es una forma de odio?
Quiero dejarte de odiar, pero temo dejarte de amar.
Hemos visto mil veces como los asiáticos comparten un delgado vínculo con la meditación. Los occidentales nos hemos ceñido a mirar como simples actos el romper ladrillos, por ejemplo, sin pararnos a pensar la concentración que hace falta para ello. ¿Cómo hemos sido tan ciegos como para no darnos cuenta que si diéramos más importancia a cosas que ellos le dan, como encontrarse a uno mismo espiritualmente, meditar o alabar a la naturaleza por todo lo que nos brinda, nos iría mejor?
Sin estar tan pendiente del dinero y de la ambición en su estado más funesto, hubiéramos avanzado más y quizás no tendríamos actualmente los problemas que tenemos. La violencia, por ejemplo, en los países desarrollados está más que demostrada y podemos comprobarlo en nuestra propia piel al caminar por cualquier parque de madrugada en cualquier ciudad, grande o mediana.
Por supuesto, cuando digo asiáticos no me refiero a la manada de radicales que vemos cada día en las noticias, me refiero a esos chinos, japoneses, tailandeses, hindúes y otros que mucho pueden ayudar a atenuar nuestros errores mediante su forma de ver la vida en algunos aspectos.

Ana Botella, la mujer del ex presidente del gobierno español José María Aznar, declaraba en el año 2004 su disconformidad con el matrimonio entre personas del mismo sexo. Así entraba a formar parte de la polémica que había surgido por las críticas del Vaticano. Ana Botella, en su clase magistral y comparaciones sobre lo que para ella significaba el matrimonio gay, estuvo brillante. “El matrimonio entre homosexuales es tratar de la misma manera lo que es diferente. Si se suman dos manzanas, pues da dos manzanas y si se suman una manzana y una pera nunca podrá dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta”
Nos quedan claros sus amplios conocimientos en matemáticas de primaria, su gran fluidez verbal, así como su enorme capacidad para construir oraciones, pero lo que no está tan claro es que conozca las palabras libertad y tolerancia. Usted como ciudadana, tiene todo el derecho a expresar sus opiniones y pensamientos al igual que las parejas homosexuales, a decidir la persona con la que quieren compartir su vida. Esto es lo que se conoce como libertad, poder de elegir lo que uno desea.
Respetamos su libertad de expresión pero hemos de criticar su falta de tolerancia y respeto ¿a caso le molesta a usted que doña manzana se case con doña manzana? ¿Le influye personalmente de alguna manera?. Es totalmente injusto que usted cuente legalmente con todos los derechos que le proporciona su matrimonio y que peras y peras no puedan disfrutar de este mismo privilegio, o mejor dicho, derecho, por el simple hecho de pertenecer al mismo sexo.
http://www.junjan.org/weblog/media/De%20Manzanas%20y%20peras.mp3 aquí podrán oir sus declaraciones.
Les propongo otro acertijo.
Lee este caso detenidamente, intenta encontrar una respuesta a la pregunta, y después mira el resultado al final. No es una pregunta trampa. Ninguna frase tiene doble sentido.
"Una mujer, mientras asistía al funeral de su madre, vio a un hombre que no conocía. Pensó que ese era el hombre de su vida, tanto que se enamoró de él en aquel momento, pero no le pidió ni nombre ni teléfono y ya no pudo verlo de nuevo. Unos días más tarde esta mujer mató a su hermana."
PREGUNTA: ¿por qué la mató?
"Una mujer se siente desatendida por su marido ya que este dedica muchas horas al trabajo para darle una mejor vida y todos sus caprichos. La mujer al sentirse tan desatendida aprovecha un viaje de su marido y le es infiel con un hombre (el amante) que vive al otro lado del río. A la mañana siguiente decide volver a su casa antes de que su esposo llegue, para lo que ha cruzar nuevamente el río. Al emprender el camino hacia el puente que une ambas partes del río, se encuentra con un loco que la amenaza con apuñalarla. La mujer desesperada corre hacia un embarcadero donde se encuentra el barquero. Este se dedica a llevar a las personas de una parte a otra del río. Una vez subida a la barca el señor le pide el dinero. La mujer le hace saber al barquero que no lleva dinero encima pero en el momento en que lleguen al otro lado del río ella le pagaría. El hombre se niega a llevarla sin el dinero por adelantado y esta corre a pedirle ayuda a su mejor amigo. Le comenta la situación y le pide dinero para poder cruzar en barca, pero este le cuenta que está resentido con ella porque siempre la ha amado y nunca le ha hecho caso. La mujer ve como única solución cruzar el puente pero es asesinada por el loco."
¿Cuál de los personajes tiene más culpa de la muerte de la mujer?
Con una sonrisa los problemas no son tan graves y las malas noticias se convierten en regulares. La sonrisa mueve montañas. Sonríe el rey, sonríe el pueblo, sonreímos todos, sonríes tú y lo hago yo. Un pequeño gesto que se contagia y que alegra el día de aquel que no lo lleva del todo bien. La sonrisa viaja y lo hace sin equipaje, sin más carga que el peso del optimismo. En los mejores momentos de nuestra vida hemos sonreído y recordándolos seguimos haciéndolo, porque una sonrisa puede ser como un tatuaje que permanece inmutable a través de los años. Sonreír, sonreír y sonreír. No nos cansemos nunca de esta fuente inagotable. Sonriamos hasta que encontremos la razón para no hacerlo. Esa que no hemos inventado aún, pues en cualquier sitio la sonrisa tiene un lugar y no merece ser violado.

Las Palmas de Gran Canaria es la séptima ciudad más poblada de España y la primera del archipiélago canario. En este municipio conviven 378.628 habitantes. Podríamos pensar que esta cifra no tiene nada de especial si vemos que en otras ciudades como Madrid o Barcelona cuentan con un número mucho mayor y poco equiparable al de esta ciudad. La cosa cambia un poco cuando nos encontramos con que la capital Gran Canaria tiene una superficie de tan solo 100.55 km2. Visto de esta forma, es hora de empezar a preocuparnos. Contamos con un espacio muy reducido para un número tan elevado de personas y a estas hay que sumarle las que llegan ilegalmente cada día a nuestras islas.
Hay días en los que se hace verdaderamente complicado, por no decir imposible, transitar tranquilamente por las calles de Las Palmas. Ríos de personas pasan constantemente por las extremadamente estrechas aceras, las carreteras se colapsan de coches, es imposible encontrar aparcamiento y a veces hasta cuesta respirar, ya que no hay casi vegetación.
El caso es que cada vez hay más y más gente con lo que se vuelve más agobiante. Centros comerciales, bares, playas, discotecas y restaurantes, en cualquier sitio te encontrarás a Puri la del 5º recordándote lo pequeña que es la isla, podrás viajar de una punta a otra de la isla pero ella o cualquier otra siempre estará ahí.
Si la situación es así ahora, hago un llamamiento a la alcaldesa Pepa Luzardo (Y mando un beso enorme desde aquí para ella) proponiéndole que instale un segundo piso en la ciudad, con ascensor claro…Si es que no hay cama pa’ tanta gente.
Hay que ver...que mona va esta chica siempre ehh?
No sé ni cuantas famosas he visto ya airear sus supuestos y sospechosos maltratos. He perdido la cuenta. Es normal perderla cuando los medios de comunicación no dejan de bombardearnos con dicho tema. Es una verdadera vergüenza que tengamos que soportar las penurias, muchas veces inventadas, que supuestamente pasan mucha de las mujeres conocidas de este país. La televisión, entre otras muchas cosas, sirve para denunciar, pero no confundamos esta acción con la que ejercen esta clase de personas y cómplices, que ofenden, no solo a las que han sido víctimas de maltratos, sino a todos nosotros como espectadores –los que todavía nos queda un mínimo de criterio ético-, que contemplamos avergonzados al límite televisivo que hemos llegado.
El concepto de maltrato está claramente distorsionado y eso se refleja en diferentes situaciones de la vida diaria. Determinados alumnos se ven capaces de encararse con el profesor sin ninguna clase de respeto. Se sienten protegidos por la ley y confunden esa protección con la libertad para poder actuar a su antojo vejando al prójimo. Todo esto deja al enseñante en una situación cuanto menos difícil. Se ven incapaces de ejercer la autoridad que les concierne y pertenece. La gran alarma social con respecto al maltrato deja una gran confusión en la sociedad que hace que se confundan y olvidemos separar los temas serios y preocupantes de los más banales.
La televisión está propiciando que esta gran confusión crezca. Cada día, cada hora que se repiten en la programación televisiva todas esas doctrinas que huelen a marketing puro, producen mucha ignorancia sobre los problemas reales y actuales. Tanta frivolidad constante crea una nube grisácea y espesa que no nos deja apreciar y percibir la importancia de los temas que merecen ser catalogados de serios.
Ya huele a Navidad...época de amor, paz y armonía, y lo más importante, atracones de dulces navideños y calvos que regalan ilusión.
Escribo este post ya que hace varias semanas mientras paseaba por una de las calles de mi ciudad, me encontraba ante una impactante situación, al levantar la vista me encontré con un cartel luminoso que deseaba a toda persona o animal que por alli pasara, una ¡ FELIZ NAVIDAD!. ¿Que tienen de raro unas luces navideñas? Pues realmente poco, aunque la cosa cambia un poco si te das cuenta que te encuentras a principios de octubre.
La Navidad cada vez empieza antes, yo nosé como lo harán pero lo cierto es que cada vez está más próxima al verano y apuesto a que un año de estos, y no dentro de mucho, nos veremos escribiendo a sus Majestades de Oriente desde una hamaca en la playa mientras tomamos el sol. Personalmente no tengo nada en contra de estas fechas pero también es cierto y pienso, que cada cosa debe tener su momento, ¿No esperamos acaso a cada noviembre por Ferrero Rocher?
Lo cierto es que la Navidad sigue acabando el mismo día, con lo que cada vez dura más y más. Estoy convencido de que la finalidad de prolongar dichas fechas es evitar el estrés de las compras y darnos un mayor tiempo de actuación... y no para "obligarnos" a usar mucho más nuestra tarjeta de crédito, ni para captar nuestra atención con las atractivas campañas publicitarias, ni para que nos de más tiempo a fomentar nuestra obesidad con los turrones y polvorones.
Yo nosé ustedes pero yo voy a ir desempolvando mis trapitos de carnaval, que estoy seguro que este año dan el pregón junto con las uvas. Buenas noches!!!
http://www.youtube.com/watch?v=ixgWhTZGmdw&mode=related&search=aquí
aquí podemos ver a unas humildes destiny's que nos recuerdan el auténtico significado de la navidad, estar con los tuyos y en amornía. Un beso desde aquí para todos los navideños!!!
De los demás aprendemos, sobre todo cuanto más diferentes sean éstos a nosotros. Las culturas se enriquecen de otras culturas, y es bonito contemplar las diferencias entre éstas, siempre que se respeten como merecen. Hoy es noche de Halloween, hoy es la noche de los muertos y los caramelos. Resulta curioso esta unión entre lo más dulce y lo más amargo. Es una fiesta con gran aceptación, tanto en sus países de origen como en el extranjero, que se debe expandir todo lo que pueda y quiera. Los jóvenes ven en esta fiesta otra oportunidad de disfrutar de una noche de auténtica juerga y los pocos niños españoles que participan en esta fiesta, disfrutan sacando otra vez sus disfraces –abandonados en algún armario desde el final de los carnavales-, observando la diferente decoración de las tiendas y pidiendo caramelos al son del “trick or treat” (traducido al español como “truco o trato”).

No comparto la idea de cerrarse a la influencia estadounidense en nuestra sociedad, pero sí que deberíamos ser más críticos y menos condescendientes con esta. Si es bueno para nuestra cultura enriquecerse con otras, ¿no podríamos hacer que la nuestra influyera de forma positiva en la norteamericana, e incluso, en otras? Detesto el patriotismo, pero creo que es importante para un país quererse a sí mismo y mantener una autoestima que haga que las demás culturas vean atractiva la nuestra y puedan disfrutar de ella, pues para vender un producto hay que creer en él. Somos los españoles unos genios a la hora de menospreciar lo nuestro –excepto en el deporte, todo sea dicho-. Tenemos en nuestra mano demostrar que nuestro país es más que sol y fiesta, que existen artistas y genios que en muchas ocasiones se ven obligados a emigrar fuera porque es allí donde se les reconoce la valía de sus ideas y esfuerzos tanto en el campo de la ciencia, la tecnología o cualquier otro.
Disfrutemos de la forma que queramos esta fiesta y enseñemos a los menores que hay que abrirse a otras culturas, pero manteniendo el amor hacia lo que somos y lo que hacemos.
Él siempre soñaba con un mundo mejor. Las horas pasaban en el reloj de su oficina y sus ganas de vivir iban decayendo. Tenía que compartir espacio con su hermano, Bruno, al que detestaba. Irresponsable e incompetente al que parecía que la vida le sonreía. Carlos pasaba por problemas económicos. Un par de despistes con el dinero y algún que otro problema familiar, propiciado en su mayoría por su hermano pequeño, habían hecho dejar a Carlos en bancarrota.
Era lunes, faltaba un cuarto de hora para acabar la jornada laboral. Llegaba una carta urgente, de Berlín. Era su amigo de la infancia, Kelen, que le decía:
“Hola Carlos, tengo una noticia muy importante y muy buena para ti. Anoche iba caminando por la calle, cuando salía del restaurante donde fui a cenar con Evelyn –su mujer, una colombiana que había emigrado, sola, por la difícil situación de su país-, y encontré un cartel que buscaba ilustrador. Pensé en ti y apunté el número. Al día siguiente llamé y conseguí una entrevista con un trabajador del departamento de recursos humanos de la empresa. Les enseñé los dibujos que me hiciste, hace tres años, cuando estuve de visita en España. Le fascinaron, pero me dijo que no dependía de él y que su empresa, de mucho prestigio internacional, contrata a sus empleados por un gran periodo de prueba sin sueldo pero con todos los gastos pagados para sus necesidades. Durante este periodo, ven las aptitudes de todos los candidatos y eligen a los mejores. Creo que es una gran oportunidad para ti. Deseo que lo pienses y reflexiones porque tienes mucho que ganar. He intentado localizarte y no he podido. Espero que todo te vaya, al menos, un poco mejor que cuando hablamos por última vez.”
Carlos desechó rápidamente la idea porque pensó que era imposible poder trasladarse en ese momento a Berlín a empezar de cero. Tenía su sueldo fijo y su trabajo que, aunque no del todo gratificante, a fin de cuentas le daba de comer y le dejaba los fines de semana libres para descansar y realizar algún hobby. No quería arriesgarse, aunque supiera todo lo que podía ganar.
Nuestro protagonista aún sigue trabajando en la misma oficina, desempeñando el mismo empleo y con escasas mejoras en su sueldo. Sus problemas económicos no han experimentado muchos cambios y su falta de motivación mantiene la misma actitud de siempre. Alguna vez se pregunta si pudo haber cambiado algo si hubiera aceptado la oferta de Berlín. Quizás los cambios no hubieran sido buenos y decidió bien al querer quedarse en su ciudad, con su gente. Siempre le quedará la duda. Siempre deseará una vida mejor. Esa vida que no fue capaz de perseguir.
Todo el mundo lo piensa, nadie lo dice. Las palomas son un estorbo. No hacen nada productivo por la sociedad. Son unas bandoleras que actúan sin ninguna clase de piedad. Me pregunto el porqué de ese nerviosismo que poseen todas para pasarte a pocos centímetros de la cara a una velocidad realmente increíble. Y qué decir de las múltiples cagadas que pueden dejar a su paso. No tienen ningún miramiento ni por la fachada ni por quién está debajo –una lotería que cuando te toca te arruina el día y te pone de muy mal humor-. Que no me llamen perverso, pues somos muchos los que pensamos que estos seres –de dudosa actividad profesional y de comprobada molestia general- no deberían estar donde están ni fastidiar lo que fastidian.
Solemos pensar que los guapos disfrutan de unos beneficios muy apartados de los que todos los demás, que no alcanzan dicho grado de belleza, pueden optar. El físico es nuestra carta de presentación, unido a una elegancia o estilo –llámese como se quiera- característico de cada cual. Seguro que todos hemos presenciado alguna vez situaciones en las que a una chica con un buen pecho es tratada de forma diferente por parte de dependientes, porteros de discotecas y personal, en general, de todo tipo de establecimientos. Si un seductor nato hace presencia en el cine, por ejemplo, y la sala está cerrada porque ya ha empezado la película, solo le hace falta un guiño simpático y una sonrisa pícara para entrar sin ningún problema; con un poco de suerte, se llevará algún descuento de la cachonda dependienta que espera aburrida en esas horas en las que la tienda del cine carece de toda presencia humana.
Pues bien, cuando ya estamos convencidos de las ventajas de los guapos, podemos ponernos en el otro lado y pensar que también existen ciertas desventajas que debemos conocer. La reina es la envidia. Está en todo y en todos, y muchas veces, consigue ser una verdadera arma letal en contra de los guapos. Éstos pueden ser victimas de bulos y malentendidos capaces de hacer caer en picado su imagen. Sí, hasta con una fachada impecable te puede pasar.
Hagamos autocrítica. Nos daremos cuenta que a las personas bellas les exigimos mucho más. Si tienen alguna cualidad especial –sea pintar, cantar, bailar o poseer una memoria anormalmente potente-, la despreciaremos, porque tener un cuerpo que quita el hipo ya es demasiado para una persona sola. “Lo siento” –dirás-, “todo no se puede tener, ya sabía yo que tan perfecto/a no podía ser”.
Hace pocos días, pude ver a un chico de la última edición de ese programa musical que se empeñan en comentar, durante todas las horas del día, miembros de reality shows –sin ningún conocimiento sobre dicho arte-. La audiencia lo había salvado del olvido popular y éste, al parecer, lo atribuyó a su físico, tremendamente admirado por el público. “¡Qué engreído!” –dijo la hipocresía de este país-. Pues no quedó ahí, porque un miembro del jurado, -aspirante a ser el malo malísimo y a que le lluevan insultos por parte del público, presente en el plató, y desde casa, que muestran sus opiniones mediante sms y mensajes de voz grabados en el chat, que va a continuación del programa, que conduce un excantante, extriunfito y exlunni- le dijo a este muchacho que si fuera por él estaría fuera del programa porque creía que éste, el concursante, había confundido Operación Triunfo con Operación Cachas. El momento cumbre fue cuando este curioso personaje llamó al aspirante a cantante un producto no válido para el mercado musical. ¡Hay que ver, cuanto mal han hecho para la televisión los grandes hermanos Marta López y Kiko Hernández, quienes ya fueron pioneros en hacer caja sacando lo más malvado de uno mismo!

Jose, uno de los concursantes más polémicos de la última edición de Operación Triunfo.
Hace ya tiempo que esta reflexión da vueltas en mi cabeza. Tengo la impresión que la juventud actual carece de vida. Nos falta entusiasmo, motivación y rebeldía –esa que va en busca de la justicia y reivindica los derechos de cada individuo-. Quizás lo hemos tenido todo hecho y no nos hemos visto en la necesidad de comprometernos en todos los ámbitos en los que la sociedad nos reclama. Este hecho, que nos distingue de otras generaciones –las cuales han luchado por sus derechos, por los de los demás, denunciando las injusticias o apoyando cualquier otra idea moralmente justa-, ¿no se debería aprovechar para ser más libres y estar más implicados?

La juventud tiene arrugas, la tensión alta y el colesterol por las nubes. Aunque hay una parte que se esfuerza por volverle a dar la vida que se merece, la idea por muchos de ser viejos de veintitantos años y conformarse con lo establecido, hace que pese y que poco se pueda avanzar. La juventud es una parte muy importante de ese motor que hace que todos avancemos. No podemos dejar que ese motor se pare o disminuya su velocidad.
Tenía que dedicarle un espacio al programa “sé lo que hicisteis la última semana” emitido por la sexta. El programa lo conduce Patricia Conde –aquella chica que sustituyó a Inma del Moral en el Informal- y cuenta con colaboradores que hacen más que entretenidas las noches de los miércoles. Se echaba de menos programas así, capaces de arrancarte la risa, incluso la carcajada, durante minutos. Su mayor atractivo es la sección a cargo del colaborador Ángel Martín, que junto a Patricia Conde, repasan las noticias del corazón resaltando irónicamente la forma absurda y descabellada con la que algunos programas tratan este tipo de noticias. La otra sección que ofrece el programa va a cargo de Pilar Rubio, la cual muestra un reportaje hecho a pie de calle cubriendo alguno de los actos más relevantes de la semana. El programa cuenta con grabaciones de dobles de famosos imitando que han sido pillados y rótulos que parodian programas como Aquí hay tomate o A tu lado, además de otras pequeñas sorpresas. En fin, me parece una de las apuestas más arriesgadas, originales y divertidas que ha dado la televisión en mucho tiempo.
¿Está el pésame por encima de las rencillas? ¿Qué papel jugamos en el mal trago de un amigo –de mayor o menor calidad, más o menos honesto, muy lejano o del mismo barrio en el que vivimos- que de alguna manera nos ha traicionado? Son este tipo de preguntas las que se cuestiona una persona que se encuentra ante tal situación: un antiguo amigo, por el que ya no sentimos esa admiración y cariño –propio de la amistad- ha perdido a algún familiar querido. ¿Cómo nos enfrentamos ante tal situación si ni siquiera hablamos con dicho ex-amigo ? Al negarnos a hacerle llegar nuestro apoyo, ¿no estaremos deshumanizándonos? No comparto la idea de reanudar la amistad tras acontecimientos tan tristes, pero tal vez, la huída hacia una posible hipocresía hace que confundamos lo humano con lo falso, o el obligado deber social con nuestro propio deber moral y el auténtico sentimiento de pésame hacia alguien. El debate queda abierto.
Una cosa es tener entrada libre en cada una de las discotecas más V.I.P. y exclusivas alrededor del mundo, que el más exquisito lujo esté a tu mera disposición y cobrar más de lo que cualquier hijo de vecino pudiera nunca imaginar. Otra muy bien distinta, es visitar un país y por el simple hecho de ser Madonna tengas el derecho a saltarte todo el proceso de adopción de un niño de Malawi, de donde es el nuevo hijo de la cantante. Analicemos un poco todo esto, dejando de lado la casualidad por la que las estrellas, cuando adoptan hijos, eligen a los niños más preciosos del lugar, y deteniéndonos en el acto injusto de burla de los procedimientos necesarios para tal adopción, que ante sus ojos tienen que soportar ver todas esas parejas que ansían el momento de tener a su hijo y librarlo de la vida que el destino les deparó. Y la culpa no es totalmente de Madonna, sino de las autoridades de dicho país que no le han exigido lo que al resto de candidatos a padres. No tuvo que pasar por esos análisis exhaustivos e incómodos de personalidad y tests de aptitud para comprobar que serán padres ejemplares. Por no mencionar, la obligación, por parte del gobierno de Malawi, de permanecer residiendo en Malawi al menos por el periodo fijado por parte del propio país. El padre de la criatura, por su parte, con una actitud más que comprensible, se alegra de que su hijo pueda tener una vida mejor de la que le tocó vivir y declara orgulloso que le han prometido que el niño va a ir a su país de origen periódicamente con el fin de no olvidar nunca sus raíces. La madre biológica del ahora hijo adoptivo de Madonna, murió mientras daba a luz. Sin esquivar lo beneficioso que va a ser esto para el bebé, deberíamos plantearnos y criticar tales hechos que cada vez más recuerdan a la Edad Media que al siglo XXI, donde una burguesía caprichosa hacía y deshacía a su antojo, y donde, los beneficios injustos e inmorales hacia las sociedades más ricas estaban a la orden del día.
Querido Presidente del gobierno de los Estados Unidos, es usted protagonista estrella en una de las canciones que la cantante Pink colecciona en su último trabajo titulado I´m not dead. En él le invita a dar un paseo y a reflexionar sobre sus decisiones. Asegura que usted no se atreverá a dicho paseo. Mucho poder debe tener usted -no hay quien lo dude- cuando, como se rumorea, la canción de la cantante fue vetada en los pasados premios de la cadena musical líder a nivel mundial, Mtv. Ella, muy valiente y reivindicativa, cantó una estrofa de dicha canción cuando se disponía a presentar al ganador de uno de estos galardones. Ha quedado claro que a rebelde no le gana nadie.
Es inaceptable en los tiempos que corren la censura abusiva de determinados países, especialmente la de Estado Unidos, la cual es excesivamente severa con la sexualidad, por ejemplo, y descaradamente blanda con respecto a la violencia y a contenidos capaces de hacer aumentar el miedo, sin justificación, a todo el país americano. Cabe recordar, el pecho de Janet y todo el revuelo que levantó.
Pink - Dear Mr President - I´m not dead (letra)
En el último disco de Amaral hay un tema que toma forma de lema optimista, con letras que defienden la poca importancia del qué dirán y que resaltan la realización de los sueños. La destaco porque le tengo especial cariño. Muchas veces, hasta la gente que más nos quiere y queremos, no sólo no apoyan nuestros anhelos, sino que de forma más o menos conciente nos hacen sentir como unos balas perdidas, fantasiosos y poco capaces de llegar a conseguir nuestras metas. Salta, nos dicen Eva Amaral y Juan Aguirre. Salta por encima de todos aquellos que no dejan avanzar a los demás, que con sus propias frustraciones intentan transmitir toda su energía negativa a las personas que todavía tienen sueños, poseen el valor y la ilusión de conseguirlos, y están dispuestos a sacrificar su cómodo y poco gratificante bienestar actual. Espero que guste.
Corre
con los pelos al viento
en un mar de destellos
corre hasta quedarte casi sin aliento
Salta
con los brazos abiertos
ya no toques el suelo
y tu cuerpo remonta el vuelo
hacia el cielo
Por primera vez sabes
que esto no es un sueño
ahora estamos despiertos
este es nuestro momento
Nadie sabe nuestro secreto
nadie quiere saberlo
ellos viven con los zapatos en el suelo
Salta con los brazos abiertos
con los pelos al viento
este es nuestro momento
Salta aunque nadie te comprenda
por encima de cabezas huecas
salta como un gato
tu no eres un pájaro...
Salta aunque nadie te comprenda
por encima de cabezas huecas
salta como un gato
nunca más serás un pájaro enjaulado
Llegaba hace unos días a mis oídos. No me lo podía creer. ¡¡El actual premio Nobel de Economía 2006, Edmund Phelps, vive de alquiler!! Quise saber más, no podía entender como un genio en el manejo del dinero podía tirarlo de esa forma. Digo tirar, pues eso es lo que se comenta en la calle, en casa o en el trabajo. Siempre hemos escuchado ciertas expresiones relacionadas con lo beneficioso que resulta comprar, entendiendo esta compra como una inversión y no como una hipoteca de por vida y de vida en sí –dada la gran cantidad de sueldo que va a parar a tal gestión-.

Edmund no piensa comprar, ni siquiera con el millón y medio de euros que ingresa gracias al premio. Considera que ahora la vivienda está sobrevalorada y lamenta no haberse dado cuenta del boom inmobiliario que comenzó hace ya unos cuantos años. Son muchos estudios los que afirman que podrían bajar los precios, actualmente desorbitados, y en el caso de que no llegue a ocurrir, sí se puede asegurar casi con total garantía que la subida de precios tendría los días contados. Por mi parte, todo esto no deja de ser más que unos datos curiosos, pues no tengo ni para dar la entrada de un parchís.
Sonidos suaves, de calidad, con aires chill-out, llega en una retahíla de CDs desde la ciudad del croissant. Los culpables son, por un lado, el Hotel Costes, refugio de lujo para bolsillos pudientes que da nombre al proyecto, y el DJ de la discoteca del lugar, Stephane Pompougnac. Música relajante para salir de todo el agobio y estrés de la ciudad. Tiene guiños que recuerdan a otras épocas, más o menos lejanas. Es perceptible a ratos la influencia electrónica, pero siempre saliendo del sonido repetitivo y estridente muchas veces usado en las creaciones de este tipo de música.
¿Dónde encontrarlo? Pues yo lo descubrí en el Fnac y me convenció.
Foto recogida de la portada del volumen 5 del cd Hotel Costes.
Son las 9 de la mañana del 17 de octubre de 2006. Me dispongo a salir. Llego tarde, como siempre, es propio de mi. No me queda más remedio que parar un taxi.
- Hola, ¿Dónde le llevo?
- Hola, hacia la calle Buen Suceso.
- Está por las ramblas, cerca de Plaza Cataluña, ¿no? ¿Exactamente qué calle es esa?
- Sí, déjeme en el Museo de Arte Contemporáneo (MACBA).
- ¿Estudias ahí? -se comprendía la pregunta, puesto que llevaba la mochila-.
- Sí, la facultad está al lado.
El hombre, que intuyó por sí mismo que estudiaba algo relacionado con el arte, me empezó a hablar de una vez que visitó dicho museo. Le había gustado, pero le había costado entender ciertas obras y expresiones artísticas. Por mi parte, le añadí que era normal y le conté mi experiencia, por cierto, muy parecida a la suya. Siguió la conversación. Me hizo saber su interés sobre el tema y su afición a ir a los diferentes museos que nos podemos encontrar en la ciudad. Anoté direcciones y datos en mi mente. Hablaba con entusiasmo, se expresaba bien. Sentía gran admiración por Picasso, Miró y Dalí -al que calificó de muy extraño-. Yo le contaba de donde venía y qué buscaba en Barcelona, entre otras cosas. Lo que no le dije, es lo satisfecho y alucinado que me había dejado aquel trayecto. En mi ciudad natal no es tan fácil encontrar a un taxista de tal índole. Yo, detractor absoluto de los taxistas, en general, y de algunos especialmente temerarios, en particular, no tuve más remedio que rendirme a la evidencia y reconocer que, hasta en los sectores que menos nos pueden gustar, existen ciertas excepciones capaces de hacer tambalear la norma.